La cosecha de soja que está a punto de comenzar en Tucumán no despierta las expectativas de años anteriores, pese a que el precio de la oleaginosa se ubica cómodo por encima de los U$S 500 la tonelada. Sequía, impuestos en alza y subas en las tarifas de fletes empañan las perspectivas, según analizaron referentes de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT).

En la última semana, productores tucumanos evaluaron en una asamblea realizada en la SRT los alcances de la emergencia agropecuaria que se viene gestionando a nivel provincial, debido al intenso proceso de falta de precipitaciones en todo el ciclo estival, y se informó que ya comenzaron las inspecciones a los campos afectados. Otro punto que se analizó con especial cuidado fue la modificación al Código Tributario Provincial, que afecta directamente a los costos al aumentar 40% las alícuotas de los servicios agrícolas en general. Finalmente, hubo un debate sobre las recientes disposiciones de la Subsecretaría de Transporte de Automotores de Cargas, que establecen la fijación de una tarifa de flete impuesta desde dicho organismo, que, según los productores, atenta de pleno derecho contra el derecho a la libre contratación y constituye una ilegalidad manifiesta.

"El aumento en el impuesto a los Ingresos Brutos no afectará en forma directa a la producción, pero si impactará en el precio del gasoil y en otro tipo de costos indirectos, de manera que sí habrá un perjuicio a los bolsillos de los productores", dijo a LA GACETA el presidente de Confederación de Asociaciones Rurales de Tucumán (Cartuc), Víctor Pereyra.

Pérdidas a la vista

Otro problema ya instalado y con efectos a la vista son las pérdidas que ocasionó la sequía en el cultivo de la oleaginosa, que en Tucumán se calcula que alcanzarán el 50%. A esta contracción en las expectativas económicas del sector, se suma el aumento de los costos de transporte de granos, que derivará de las disposiciones 36 y 37 de la Subsecretaría de Automotores de Cargas, que representará un incremento en los fletes de Tucumán a Rosario del 17%. "Es una medida inequitativa, porque no se puede asegurar la rentabilidad de un sector (el transporte) en detrimento de otro (el campo)", observó Pereyra.

El sector agropecuario agrupado en torno de la SRT considera que la política del Gobierno nacional hacia el campo no alienta la producción. "No puede ser que a esta altura sigan pagando un 35% de retenciones tanto el gran productor, que obtiene 4.000 kilos de soja por hectárea, como aquel que por la sequía apenas puede cosechar unos 500 o 600 kilos por hectárea. Tendría que haber una apoyatura concreta y efectiva del Gobierno a los afectados por la sequía, pero tal cosa no está ocurriendo", finalizó el presidente de Cartuc.